INTROSPECCIÓN CRITICA A LAS ONG. (I parte)
Sobre el trabajo y aporte de las ONG (entidades sin fines de lucro) se ha escrito mucho, desde diferentes miradas y abordando diferentes visiones; pero se ha reflexionado y escrito muy poco sobre la composición y gobernabilidad interna de las mismas.
De todas y todos es conocida la contribución de estas organizaciones para una sociedad democrática impulsando y generando proyectos de desarrollo y bienestar social para muchas comunidades. La mayoría de estas entidades enarbolan luchas de democratización, participación ciudadana, inclusión, transparencia, equidad, justicia y solidaridad.
Las ONG han aportado y fortalecido la sociedad civil con un gran sentido de empoderamiento comunitario ligado a la transformación social, política y cultural de nuestras sociedades. Muchas de estas se han vuelto garantes del reconocimiento, respeto, defensa y garantía de los derechos humanos en muchos países de Latinoamérica.
De lo que pocas veces se habla es de la forma en que estas son conformadas, gobernadas y estructuradas en su interior. Las prácticas organizacionales de estas deberían de ser consecuentes con los propósitos sociales de fortalecimiento de la democracia y la transparencia, entendiendo que ésta no es solamente objetivo y contenido hacia afuera, sino que debe ser también un propósito permanente hacia adentro; es decir, la construcción y vivencia de organizaciones democráticas en sus prácticas y en su vida institucional cotidiana.
Y esto nos lleva a examinar sus estructuras, que generalmente son conformadas en Juntas Directivas quienes se convierten en los órganos responsables del direccionamiento y seguimiento estratégico de las organizaciones. Dar una mirada al interior de las Juntas Directivas no siempre presupone dar una mirada a su organización; en la práctica muchas organizaciones dicen y exigen lo que no hacen ni practican en su interior.
A diferencia de las empresas, las ONG que por esencia son sin ánimo de lucro, no tienen dueños. Los socios y socias que conforman la asamblea general y/o de la Junta Directiva lo hacen ad honorem, a título de un encargo “fiduciario”, a nombre de una comunidad o la sociedad en general. El encargo que la sociedad y el Estado les delega (aunque algunos no sean conscientes ni sabedores de esto) es el de representar intereses públicos, para controlar y vigilar la correcta administración de los recursos de acuerdo con el objeto social estatutario y la misión de la organización a la que representan. (El término fiducia es sinónimo de confianza).
Al aceptar, en forma voluntaria, el encargo fiduciario los miembros de una Junta Directiva se convierten en garantes del cumplimiento de la misión de la organización. Sus miembros deben pensar y obrar como si fuesen propietarios y propietarias pero teniendo siempre presente que no lo son, así sean donantes e incluso benefactores. ¿Qué tanto conocimiento y conciencia tienen ellos y ellas de la responsabilidad y compromiso que asumen al ser parte de una Junta Directiva? Debido a que estos no devengan un salario ¿Pueden estos ocupar cargos laborales dentro de la organización? Y si así lo hacen ¿Hasta dónde llegan los límites de la vigilancia, transparencia y control de la organización?
Más sorprendente aun, es encontrar guetos de amigos conformando Juntas Directivas con remuneraciones económicas como empleados de la organización y además como beneficiarios directos de la misma. Otras son simples cortinas de beneficencia con señoras de moños engomados para evadir impuestos de sus empresas y negocios. Más allá de lo legal ¿es éticamente correcto?, ¿No se dan cuenta que dañan la credibilidad de las ONGs?
Para acceder a los recursos del Estado y de la cooperación internacional y atender los exigentes términos de las entidades contratantes y donantes, las ONG han tenido que especializarse en todos los frentes de la gestión y administración. El conocimiento, el “know how”, la experticia y las habilidades están cada vez en manos de la dirección ejecutiva y/o un equipo de profesionales, que a lo largo de los años se han ido especializando. El voluntariado de de la Junta Directiva sigue siendo un valor humano muy importante en la contraloría y seguimiento, pero en muchos casos debido a la poca experiencia, o falta de conocimiento en gobernabilidad y el área de trabajo de la organización, y su gestión administrativa, resultan en ocasiones castrantes para el avance de las mismas, incapaces de gobernar, aportar, cuestionar y fiscalizar la labor y buen manejo de la organización.
En muchas ocasiones encontramos gente muy comprometida pero sin conocimiento y en otras las hay con conocimiento y sin compromiso o con intereses comprometidos. Lo cierto es que frente al desconocimiento muchas ONG se vuelven vulnerables al manejo y dirección de los que saben o dicen saber cómo llevar la organización. (En tierra de ciegos el tuerto es el rey). Por ello es necesario que las Juntas Directivas vayan más allá de su simple voluntad de colaborar y se comprometan con la misión de la organización, y la dinámica de trabajo de las ONG.
Sobre el trabajo y aporte de las ONG (entidades sin fines de lucro) se ha escrito mucho, desde diferentes miradas y abordando diferentes visiones; pero se ha reflexionado y escrito muy poco sobre la composición y gobernabilidad interna de las mismas.
De todas y todos es conocida la contribución de estas organizaciones para una sociedad democrática impulsando y generando proyectos de desarrollo y bienestar social para muchas comunidades. La mayoría de estas entidades enarbolan luchas de democratización, participación ciudadana, inclusión, transparencia, equidad, justicia y solidaridad.
Las ONG han aportado y fortalecido la sociedad civil con un gran sentido de empoderamiento comunitario ligado a la transformación social, política y cultural de nuestras sociedades. Muchas de estas se han vuelto garantes del reconocimiento, respeto, defensa y garantía de los derechos humanos en muchos países de Latinoamérica.
De lo que pocas veces se habla es de la forma en que estas son conformadas, gobernadas y estructuradas en su interior. Las prácticas organizacionales de estas deberían de ser consecuentes con los propósitos sociales de fortalecimiento de la democracia y la transparencia, entendiendo que ésta no es solamente objetivo y contenido hacia afuera, sino que debe ser también un propósito permanente hacia adentro; es decir, la construcción y vivencia de organizaciones democráticas en sus prácticas y en su vida institucional cotidiana.
Y esto nos lleva a examinar sus estructuras, que generalmente son conformadas en Juntas Directivas quienes se convierten en los órganos responsables del direccionamiento y seguimiento estratégico de las organizaciones. Dar una mirada al interior de las Juntas Directivas no siempre presupone dar una mirada a su organización; en la práctica muchas organizaciones dicen y exigen lo que no hacen ni practican en su interior.
A diferencia de las empresas, las ONG que por esencia son sin ánimo de lucro, no tienen dueños. Los socios y socias que conforman la asamblea general y/o de la Junta Directiva lo hacen ad honorem, a título de un encargo “fiduciario”, a nombre de una comunidad o la sociedad en general. El encargo que la sociedad y el Estado les delega (aunque algunos no sean conscientes ni sabedores de esto) es el de representar intereses públicos, para controlar y vigilar la correcta administración de los recursos de acuerdo con el objeto social estatutario y la misión de la organización a la que representan. (El término fiducia es sinónimo de confianza).
Al aceptar, en forma voluntaria, el encargo fiduciario los miembros de una Junta Directiva se convierten en garantes del cumplimiento de la misión de la organización. Sus miembros deben pensar y obrar como si fuesen propietarios y propietarias pero teniendo siempre presente que no lo son, así sean donantes e incluso benefactores. ¿Qué tanto conocimiento y conciencia tienen ellos y ellas de la responsabilidad y compromiso que asumen al ser parte de una Junta Directiva? Debido a que estos no devengan un salario ¿Pueden estos ocupar cargos laborales dentro de la organización? Y si así lo hacen ¿Hasta dónde llegan los límites de la vigilancia, transparencia y control de la organización?Más sorprendente aun, es encontrar guetos de amigos conformando Juntas Directivas con remuneraciones económicas como empleados de la organización y además como beneficiarios directos de la misma. Otras son simples cortinas de beneficencia con señoras de moños engomados para evadir impuestos de sus empresas y negocios. Más allá de lo legal ¿es éticamente correcto?, ¿No se dan cuenta que dañan la credibilidad de las ONGs?
Para acceder a los recursos del Estado y de la cooperación internacional y atender los exigentes términos de las entidades contratantes y donantes, las ONG han tenido que especializarse en todos los frentes de la gestión y administración. El conocimiento, el “know how”, la experticia y las habilidades están cada vez en manos de la dirección ejecutiva y/o un equipo de profesionales, que a lo largo de los años se han ido especializando. El voluntariado de de la Junta Directiva sigue siendo un valor humano muy importante en la contraloría y seguimiento, pero en muchos casos debido a la poca experiencia, o falta de conocimiento en gobernabilidad y el área de trabajo de la organización, y su gestión administrativa, resultan en ocasiones castrantes para el avance de las mismas, incapaces de gobernar, aportar, cuestionar y fiscalizar la labor y buen manejo de la organización.
En muchas ocasiones encontramos gente muy comprometida pero sin conocimiento y en otras las hay con conocimiento y sin compromiso o con intereses comprometidos. Lo cierto es que frente al desconocimiento muchas ONG se vuelven vulnerables al manejo y dirección de los que saben o dicen saber cómo llevar la organización. (En tierra de ciegos el tuerto es el rey). Por ello es necesario que las Juntas Directivas vayan más allá de su simple voluntad de colaborar y se comprometan con la misión de la organización, y la dinámica de trabajo de las ONG.

En el próximo número exploraremos los compromisos de una Junta Directiva en una organización. Por el momento los dejamos con un recurso que les ayudará en la reflexión del trabajo en las organizaciones.
“Código de Ética y Conducta de las ONG” de la Asociación Mundial de Organizaciones No Gubernamentales – WANGO
http://www.wango.org/ codeofethics/COESpanish.pdf
http://www.wango.org/

No hay comentarios:
Publicar un comentario